Esa contraseña con la que entramos en Facebook o en el mail y que muchas veces olvidamos porque el ordenador ya la ha memorizado por nosotros; la firma digital con la que accedemos a nuestro banco para comprobar si ha entrado la última nómina; o, para los usuarios más avanzados, los cifrados que protegen las transacciones de criptomonedas como el bitcoin. Los «candados» de Internet, los algoritmos y fórmulas que posibilitan que el intercambio de información en la era digital sea seguro, tienen una madre y tres padres: Shafi Goldwasser, Silvio Micali, Ronald Rivest y Adi Shamir, todos ellos con presencia, presente o pasada, en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Estos matemáticos son los creadores de la criptografía moderna, los protocolos de seguridad que dan pie a la autenticación de usuarios. Una tecnología «invisible» pero indispensable en la sociedad de hoy. Así consta el acta del jurado de la Fundación BBVA, que les entregó su Premio Fronteras del Conocimiento en la categoría de Tecnologías de la Información y la Comunicación.

Como todos los grandes avances, el hallazgo fue fruto de la colaboración. Todo comenzó en 1978. Adi Shamir, de nacionalidad israelí, y los norteamericanos Ronald Rivest y Leonard Adleman crearon el algoritmo RSA –cada sigla correspondía a sus apellidos–. Con él, querían crear un método de encriptación de mensajes basado en un problema matemático imposible de resolver… a no ser que se tuviera la clave personal. «A finales de los setenta ni siquiera existía la World Wide Web, así que era inimaginable pensar que nuestro método se convertiría en lo que es hoy… En cualquier compra on-line, la seguridad de la transacción está basada en nuestra tecnología de encriptación, y es gracias a ella que podemos confiar en que estamos hablando con Amazon, y viceversa», afirmó Rivest durante una videoconferencia en la sede de la Fundación BBVA.

Cuatro años después, Shafi Goldwasser y el italiano Silvio Micali coincidieron en la Universidad de Carlifornia en Berkeley (EE UU). Ambos desarrollaron la demostración matemática de que este método de encriptación es, de verdad, indescifrable. «Hoy realizamos on-line la mayor parte de actividades que antes hacíamos en persona, y todo esto requiere la confianza del usuario. Para ello necesitamos técnicas de encriptación: para prevenir el robo de identidad y la invasión de la privacidad», afirmó Goldwasser. Y es que, como apuntó Micali, «durante miles de años hemos intentado encriptar mensajes, pero eran sistemas seguros hasta un día que dejaban de serlo porque alguien descifraba el código. RSA propuso un sistema de encriptación que nadie era capaz de romper».

«¿LA NOTA en seguridad? uN 5»

Todo esto es pasado. Hoy, la red posibilita un intercambio de información inestimable e incalculable en la era del Big Data, pero también es fuente de nuevas amenazas. ¿Es hoy más seguro internet? «Es difícil decirlo», afirmó Rivest. «Es el juego del gato y el ratón, los buenos y los malos. Son sorprendentes los ataques, hasta dónde se buscan códigos… Pero también hay nuevas tecnologías para proteger los secretos. Es difícil predecir hacia dónde vamos. Pero me siento optimista», añadió. Goldwasser y Micali –Shamir estuvo ausente ayer– coincidieron en señalar que se necesita «más colaboración, aunar esfuerzos entre teóricos y expertos en sistemas para llevar la seguridad a la práctica». Y educar a la población, «incluso desde las escuelas primarias».

Teniendo en cuenta los ataques que empresas, particulares e incluso Gobiernos reciben –y además con éxito para los «hackers»–, ¿qué nota ponen a la seguridad en internet? Responde Rivesti: «Si te preocupa mucho la seguridad de tus datos, no te conectes a internet. Por poner una cifra, yo pondría un 5. Pero es como preguntar: ¿cuánto de seguro es atravesar la calle? Eso depende de si se mira a ambos lados».

Sobre la tecnología Blockchain, base del bitcoin, Micali cree que está abierta a mejoras en su seguridad. Y en lo que respecta al «voto electrónico», que se nutre también del algoritmo RSA, Rivest recomendó «votar, de momento, en papel, y en el futuro, en internet».

Cables diplomáticos, «hackers» rusos y coreanos… ¿Estamos viviendo ya una «guerra fría»? «Sí», dijo rotundamente Rivest. «Será un campo de batalla durante mucho tiempo», añadió. «La batalla ha saltado al campo digital. La información es clave para el éxito», respondió Goldwasser. «La batalla está donde está el poder. E internet es muy poderoso, genera mucho crecimiento económico», dijo Micali. Y para evitarlo, «lo más importante será descentralizar la red, para que sea muy difícil para un adversario hacer ataques a gran escala», añadió.



Fuente: La Razón

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